La letra de la ley sólo parece interesar para ver de qué manera más efectiva se viola.

Una de las recurrentes crisis de la Argentina lo empujó a probar suerte en Estados Unidos. No hablaba una palabra de inglés cuando se fue. Estudió, bastante, y escuchó, prestó atención y “mamó” el idioma en la vida de todos los días, mucho. Al cabo de algunos años era perfectamente bilingüe. La experiencia, el estar obligado a “vivir” el lenguaje, le dio las herramientas necesarias. Con la democracia y la educación ciudadana pasa lo mismo. La teoría y su enseñanza son fundamentales, pero lo más importante siempre será la práctica, lo que se ejercite en carne propia, lo que se vea y se palpe a diario en la calle, en los distintos estamentos de la sociedad y sus instituciones, de los valores que se enaltezcan allí.